miércoles, 26 de octubre de 2016

Oración del 26 de octubre

Buenos días hermanos, bienvenidos otra mañana a la oración de los miércoles en la cual nos vamos a poner presencia del Señor. Hoy es un miércoles como otro cualquiera, pero vamos a rezar por una causa diferente. En esta reflexión quería haceros sentir que cuando se nos va un ser querido nos da tristeza,  pues nunca le vamos a volver a ver por eso Señor, te pedimos que nos ayudes a entender que solo están lejos físicamente, pero les vamos a sentir siempre muy dentro. Porque igual que me diste Señor, unos ojos para ver, me diste un corazón para sentir.


Leemos  un pequeño fragmento ampliado personalmente de la carta de despedida de Gabriel García Márquez.

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera.

Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar.
A los ancianos  les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido por eso siempre van a estar presenten en nosotros.

Tantas cosas he aprendido de ti, Señor, He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la cuesta.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que una persona  sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando tiene que ayudarle a levantarse.

Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma, personalmente va por ti abuelo.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no lo está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentaras el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento” “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos, Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan".
Gracias señor, porque tú me enseñaste a querer lo que no veo.
Natalia Ruiz y Lorena Urbano (1º Bachillerato)

martes, 18 de octubre de 2016

Oracion del día 19 de Octubre

Del Evangelio según Lucas 11,42-46
Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar, aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!»
Uno de los legistas le respondió: « ¡Maestro, diciendo estas cosas también nos injurias a nosotros!» Pero él dijo: « ¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!


REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO
Más de lo mismo, como en la lectura de ayer. Jesús se pone serio, hay cosas por las que no pasa. No pasa que den, demos, más importancia a la ley que a la misericordia. Que se busquen los asientos de honor, que se carguen pesados fardos sin mover un dedo.
El ser humano tiene la capacidad de engrandecer las pequeñas cosas, pero también de trivializar las más sagradas. La ley que tenía como origen el acercamiento de los hombres a Dios y de las personas entre sí, puede convertirse, por el mal uso, en una barrera que separa, de Dios y de los hermanos. Y nadie estamos exentos de caer en esta tentación.

Jesús alerta para evitar tres grandes tentaciones, individuales y como Iglesia: olvidarnos de la misericordia en nuestra vida cotidiana, querer ser más que los demás y convertir la religión en una pesada carga.

EL DOMUND
            Comenzamos la semana dedicada a las misiones y el próximo domingo, 23 de octubre, celebraremos el domingo del  DOMUND: Domingo Mundial de las misiones. Es una ocasión para acordarse de los que lo pasan mucho peor que nosotros y de aquellos que tratan de echarles una mano.

A veces hemos oído hablar de ERRADICAR LA POBREZA. Pero, ¿sabemos qué significa eso?

Erradicar es eliminar, hacer desaparecer la pobreza en nuestro mundo. Es decir que toda persona tenga la posibilidad de recibir una educación, de comer, de tener una vivienda digna, de recibir asistencia sanitaria.

Esto es tarea de todos, es tarea de cada uno de nosotros. A lo largo del año tendremos diversas campañas para captar dinero para los más pobres; nuestra colaboración es muy importante. Granito a granito podemos aportar mucho para otras gentes que lo necesitan.

Una de estas campañas es el día del DOMUND. En esta fecha se nos pide que colaboremos con los más pobres. Tu ayuda aunque sea pequeña es importante. Piensa que con 1 euro que des tú come una familia entera en los países más pobres.

Ser generosos no nos debería costar gran esfuerzo; igual nos tenemos que privar de alguna de nuestras cosas… pero qué es eso comparado con dar de comer a una familia.


Misioneros de la misericordia

Es el lema de la campaña del Domund de este año:

“MISIONEROS... Son aquellos que en la Iglesia “en salida” saben adelantarse sin miedo y salir al encuentro de todos para mostrarles al Dios cercano, providente y santo. Con su vida de entrega al Señor, sirviendo a los hombres y anunciándoles la alegría del perdón, revelan el misterio del amor divino en plenitud. Por medio de ellos, la misericordia de Dios alcanza la mente y el corazón de cada persona.

DE LA MISERICORDIA” La misericordia es la identidad de Dios, que se vuelca para ofrecernos la salvación. Es también la identidad de la Iglesia, hogar donde cada persona puede sentirse acogida, amada y alentada a vivir la vida buena del Evangelio. Y es, por ello, la identidad del misionero, que acompaña con amor y paciencia el crecimiento integral de las personas, compartiendo su día a día.

LA  HISTORIA  DE  LA  CONSTANCIA

Esta es la historia de dos ranas que saltaron dentro de un cubo de nata en una lechería.

-  Más vale que nos demos por vencidas (croó una de ellas mientras se esforzaba en vano por salir). Estamos perdidas.

- Sigue nadando (dijo la otra). Saldremos de alguna manera.

- Es inútil (chilló la primera). Es demasiado espeso para nadar; demasiado blando para saltar; demasiado resbaladizo para arrastrarse. Como, de todas maneras, hemos de morir algún día, mejor que sea esta noche.

Aquella misma noche se dejó caer y pereció ahogada. Su amiga siguió nadando y nadando sin rendirse…

          Y al amanecer, se encontró sobre un montón de mantequilla que ella misma había batido. Y allí estaba, sonriente, comiéndose las moscas que acudían en bandadas de todas las direcciones.

          Aquella rana descubrió lo que muchos pasan por alto. Si somos constantes en nuestra tarea el tiempo suficiente, a la larga saldremos triunfantes.

REFLEXIÓN:
Estás comenzando la aventura de un nuevo curso. Que no te puedan las dificultades. No pierdas en todo el año las ganas que tienes ahora de conseguir tus objetivos.

EXIGENCIAS DE UNA BUENA CONVIVENCIA


  1. No juegues nunca con los sentimientos de los demás. No avergüences a nadie, y mucho menos delante de otras personas.
  2. Niégate a mortificar a otros con ocurrencias, sutilezas y genialidades, por muy superior que te creas en inteligencia, cultura, dinero, propiedades, poder, belleza, aptitudes... El humillado nunca lo olvidará.
  3. Procura actuar siempre con justicia o, mejor aún, con cordialidad. De ese modo evitarás resentimientos y hostilidades. Una manera óptima de servir al prójimo consiste en amarlo.
  4. Nunca cortes las alas de la ilusión y de la esperanza a tus colaboradores; la esperanza y la ilusión alegran el corazón del ser humano y lo impulsan hacia otras realidades y espacios a veces insospechados.
  5. Sé respetuoso con los demás. Sé correcto en el hablar. Procura no falsear nunca la verdad ni disfrazarla. Jamás perjudiques a nadie ni de palabra ni por escrito.



domingo, 9 de octubre de 2016

ORACIÓN DE LA MAÑANA 5 DE OCTUBRE

BIENVENIDOS 
Comenzamos un nuevo curso y hay que empezar con ilusión y dedicación. Vamos a pasar muchas horas juntos, y todos debemos poner algo de nuestra parte. Somos como un barco que zarpa de puerto. Cuando salgamos al mar, tendremos varias opciones: subir a cubierta para contemplar el paisaje, conocer al resto de pasajeros, disfrutar del viaje activamente, o por el contrario podemos acomodarnos dentro, pensando lo que haré al llegar al destino, o tal vez, perdido en la apatía... El viaje es el curso que empezamos a navegar. El barco es nuestra clase, los compañeros. Nuestro destino pueden ser muchas cosas: sacar el aprobado, formarme, conocer a los demás, madurar como persona, nada especial, pasar el trámite, pasarme el viaje de fiesta, encerrarme en mi camarote con mi gente hasta llegar a puerto... 
Tú ¿Con qué actitud comienzas? ¿Te conformas con dejarte llevar, o piensas participar activamente?

Jesús nos invita en este comienzo de curso a ser activos, a salir a cubierta, a disfrutar del mar, del paisaje, de la vida, a oler la brisa, a sentir el viento, a tocar el agua… Y nos invita también a crecer, a madurar, de la mano de mi grupo de amigos, y de los otros pasajeros, de mis compañeros, entre los que se encuentran verdaderos tesoros, piedras preciosas… Personas que como tú, pasan por momentos buenos y malos, que a lo largo de este año se sentirán como tú, felices unos días y tristes otros, que reirán a veces y llorarán también, que sentirán la soledad por momentos, y en otros se sentirán profundamente queridos, que sentirán como tú el éxito y la decepción… Personas como tú… Comencemos el día con una oración personal: pídele a Dios tener un buen curso

 SEAMOS LUZ PARA LOS DEMÁS. 
A lo mejor conoces esta anécdota. 
 Era un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles de su pueblo llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En un determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Fruela, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: “¿Qué haces Fruela, tú que eres ciego, con una lámpara en la mano? ¡Si tú no ves!”. Entonces el ciego le responde: “Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Conozco las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí. No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella”. 
 ¿A quién te recuerda esta anécdota? Seguro que estás pensando en Jesús. Él se convierte para nosotros en Luz. Y ¿cómo lo hace? proponiéndonos un estilo de vida, en el que nos hace diferentes al resto de las personas. Él, a través de su entrega desinteresada, fue capaz de cambiar el mundo. Este pequeño relato puede dejarnos un propósito para realizar durante este día. Cada uno de nosotros vamos cumpliendo con nuestras responsabilidades y actividades pero a veces no nos fijamos en lo que hacen los demás, -y sobre todo en lo que pueden necesitar-. ¿Por qué no prestar un poco más de atención a lo que hacen otras personas cercanas a nosotros: compañeros, hermanos, padres, etc.? No seamos ciegos, seamos originales y ofrezcamos nuestra luz a la gente que convive con nosotros, con pequeños detalles como el saludar, el dar las gracias, el ser amables, etc. Seguro que su vida mejorará en calidad y también la nuestra. 

 LAS BIENAVENTURANZAS DE LA AMISTAD 
Felices los que saben vivir la amistad, porque la amistad es uno de los sentimientos más hondos que puede experimentar el ser humano. 
Felices los amigos limpios de corazón, porque nunca tendrán dobleces y jamás serán falsos en la expresión de la amistad. 
Felices los amigos peregrinos, los que caminan juntos, los que avanzan juntos, los que se saben esperar para seguir adelante, con el mismo paso. 
Felices los amigos que trabajan por la paz, felices los que hacen de la amistad un remanso de paz, los que nunca se irritan. Y los que, si se irritan, saben controlarse y nunca lastiman al otro, ni con gestos ni con palabras. 
Felices los amigos que escuchan, los que tienen oídos dispuestos, los que son comprensivos, los que saben escuchar con su corazón, los que están abiertos a escuchar en todo momento. 
Felices los amigos aún cuando lloran, los que saben compartir el dolor, los que tienen el corazón sensible para vibrar junto al del amigo. 
Felices los amigos que son compañeros, los que son verdaderos acompañantes, los que están en las buenas y en las malas, los que están al lado con optimismo y alegría. 
Felices los amigos misericordiosos, los que saben perdonarse, y los que saben pedirse perdón.

 CÁNTICO DE LAS CRIATURAS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS 

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención. 
Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor. 
Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor! 
Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor! 
Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor! 
Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación! 
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios! ¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación.
 Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén. .