miércoles, 30 de mayo de 2018


MAYO, el mes más lleno de vida... la naturaleza se renueva, el mes de las flores...
El mes en que se  remata el trabajo del año escolar, días que se nos pide un mayor esfuerzo... Remata también un trabajo educativo en valores y actitudes.

Resultado de imagen de mes de mariaCoincide, por otra parte, con el tiempo en que todos;  alumnos y profesores percibimos más los cambios, y los avances.

Mes de María que es ejemplo de disponibilidad (la que dijo SÍ), ejemplo de obediencia y confianza en Dios, de amor y servicio en familia, de sencillez y trabajo...Para seguir este ejemplo vamos a reflexionar sobre las siguientes actitudes

 1. Di que “sí” en las cuestiones donde veas clara una llamada a tu servicio y generosidad. "Quien siembra tacañamente, tacañamente recogerá". El “SÍ” de María se prolonga y se hace real, allá donde hay gente de bien que sabe responder afirmativamente a las causas nobles.

2. Ponte en camino, como María. No te quedes cerrado y conforme con tus dificultades. Es bueno saber que, no muy lejos, siempre hay alguien que espera tu llegada.

3. Fíate de Dios. No te dejes arrastrar por la crítica ambiental sobre la iglesia. María vivió de espaldas a toda murmuración. Fue fiel al Señor.

4. Allá donde estés (reuniones, convocatorias, trabajo, colegio, etc.) procura ser reflexivo. Medita, como María, las decisiones que vayas a tomar. En los temas, especialmente delicados, tómate tu tiempo. Es bueno hablarlo con Dios.

5. Si ves que, en donde te desenvuelves, falta el vino de la alegría, del optimismo o de la ilusión, procura –como María- poner tu grano de arena para que, en medio de la insipidez, ayudes a recuperar el sentido de la fiesta.

6. Trata, como María, con delicadeza a los que te rodean. Sé respetuoso. Uno recoge aquello que siembra.

7. No te parezca un imposible el ser cristiano. No lo escondas en tus ambientes. A María, al principio, también le resultaba difícil entender los planes de Dios.

8. Como María, en las Bodas de Caná, haz lo posible para que –en situaciones de inquietud- todo pueda volver a la normalidad. A veces, una palabra a tiempo, vale más que cien mil fuera de lugar.

9. Si sabes de alguna persona que sufre, no lo dudes, acércate a ella. María no lo dudó ni un solo instante: Jesús subió a la cruz pero, Ella, estuvo a los pies del madero.

10. Cuando sientas que, la fama de alguien está en peligro, escapa de esas situaciones y no las alimentes. María, con José, supo marchar hacia Egipto antes de que la maldad se adueñara de un Niño inocente.

NO olvidemos por tanto que:

1.    Decir “sí” como María, es saber que podemos contribuir en algo para que los planes de Dios se cumplan en el mundo.

2.    Ser sencillos, como María, es no complicarnos la vida con las cosas que no son de verdad necesarias.

3.    Ser pobres, como María, es ser felices con aquello que tenemos. Hay muchos hombres que poseen mucho pero, les falta la felicidad

4.    Ser valientes, como María, es dar la cara en las pequeñas o grandes batallas de cada día.

5.    Ser orantes, como María, es reservar un pequeño momento o un simple pensamiento para Dios

6.    Ser fuertes, como María, es no dejarse vencer por las zancadillas que el bien tiene a su paso.

  Que, la gran montaña, no nos impida el ascender a las pequeñas cumbres. Que, los grandes proyectos, no sean obstáculo para llevar a cabo mínimos logros en el día a día.
María, en mayo, nos enseña a escalar la gran cima de la montaña de la perfección a la que Jesús nos llama. ¿Estamos dispuestos)
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. 
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.» 
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» 
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» 
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» 
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» 
Contestaron: «Lo somos.» 
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» 
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. 
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

miércoles, 9 de mayo de 2018


ORAR CON MARÍA

Estamos en uno de los meses del año más boni­tos: es el mes de las flores, el mes de María. Nos fijamos en los ingredientes con que María aderezaba su oración:
Contemplación
Que equivale a estar siempre a la escucha de Dios, ser testigo de cada acontecimiento, llevarlo al fondo del alma y descifrar allí lo que Dios nos quiere decir.
Disponibilidad 
Porque quien ora no necesita agenda para sus días ni ma­pas para sus caminos.  Orar es dejar que Dios haga cosas grandes dentro de nues­tra pequeñez.
Alabanza
Resultado de imagen de mes de mariaRezar con María es repetir a cada paso su “Magníficat”. Aprender el oficio de cantor de las maravillas de Dios.
Servicio
Apenas el ángel de la Anunciación deja a María, corre ésta a la montaña en ayuda de su prima. Por eso, orar con Ma­ría, es convertir la oración en servicio eficaz.
Fidelidad
María es Maestra de un estilo de orar centrado en la fideli­dad de Dios. Y nosotros qué cerca estamos siempre del desaliento. 
Hoy, en el mes de mayo, nos reunimos para compartir con los demás el valor de María

María es un valor porque:

* fue oyente, siempre supo escuchar y acoger con fe y con amor la Palabra de Dios y la de los amigos.
* fue orante y supo cantar con Dios la alegría del canto a la vida.
* Supo estar presente en la comunidad de los amigos y orar con ellos.
fue generosa y supo entregar lo mejor de sí misma: su propio hijo.

MARÍA MUJER DE ESPERANZA
¿Qué es la esperanza?
Es esa disposición para seguir luchando cuando todo parece cuesta abajo. Cuando nubarrones amenazan tormenta.
Cuando uno no entiende, o no cree, o no sabe por dónde seguir.
María, Tú esperaste, en ese adviento primero inesperado, al niño cargado de promesas.
Y esperaste, viéndole crecer, a ver qué sería de su vida.
Le esperaste cuando se echó a los caminos.
A veces ibas detrás, y te fuiste haciendo discípula, también tú.
Esperaste, atravesada por el dolor, al pie de la cruz.
Y luego, con los que se encerraban, temerosos, también allí estuviste, siendo para ellos madre y amiga.
Y con ellos confiaste. Hasta que se hizo la Luz.
Y por eso me invitas, también a mí, a fiarme, y a esperar, activamente.
Esperar en Dios, en este mundo, y su reino, que juntos habremos de ir construyendo, entre muchos.
¿Qué espero hoy de Dios?
¿Y de la vida?
¿Y de mí mismo?

Tomando como símbolo una guitarra vamos a ir desgranando que aspectos se asemejan con María.

Guitarra: caja armónica de resonancia. María resonancia de Dios

“Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 10, 21)

Una guitarra parece tan sencilla... Unas tablas y poco más. Casi todo es madera, pero una madera que resuena, una buena madera que recoge la melodía, el acorde, lo guarda en su corazón, en su caja de resonancia y luego nos lo transmite: alegre, puro...
María es como la guitarra: sencilla, con un corazón similar al de la caja de resonancia de la guitarra. En él supo acoger cada día la melodía de Dios hecha palabra..
¿Seremos nosotros capaces de conservar cuidadosamente las cosas de Dios es nuestro corazón para hacerlas resonar entre los amigos?

Diapasón. María vibración de amor

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Creador” (Lc 1, 46-47)

Sin la diferencia de tonos de un diapasón todo sonaría igual, seria todo monótono. Todo cambia cuando los dedos del guitarrista recorren en el diapasón los trastes y obligan a las cuerdas a apoyarse en las cejuelas. Entonces brotan esas notas alegres que invitan a cantar, a bailar,...
María es como el diapasón de la guitarra de nuestro mundo. En ella se apoya nuestra vida arrancándola vibraciones de amor. Sin María todo sería monótono, aburrido.

Clavija afinadora. María afinadora de nuestra vida

“El Poderoso ha hecho obras grandes por mí” (Lc 1, 49)

Las cuerdas de la guitarra de vez en cuando se desafinan. A veces suenan mal. El motivo es por no estar bien afinadas, por tener cada una un tono distinto. Cuando giramos las clavijas colocadas al extremo del diapasón las cuerdas se van ajustando y podemos tocar alegremente las canciones.
María es como la clavija. Tiene vocación tensante, vocación de afinamiento, de precisión humana y sobrenatural. Ella ha sabido estar siempre en tensión tensando la vida de los hombres. Si dejamos que María tense y afine nuestras vidas veremos que vibrarán con precisión de Evangelio y siempre las tendrá a punto. Podremos entonces decir: Dios ha hecho en mí obras grandes, por María, mi Madre”.

Cuerda 6º: “MI”..María, mujer profunda... apoyo para todos.

“Dios ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones”. (Lc 1, 48)

La cuerda 6ª es la última cuerda de la guitarra, la cuerda más baja. Sin embargo, ella es la pauta para afinar todas las demás cuerdas. Es la cuerda de la profundidad en la armonía, la que va manteniendo el ritmo. La cuerda 6ª es la cuerda testigo y testimonio.
María es como la cuerda 6ª María es la Misericordia, la mujer profunda. María es fiel testigo de Dios con la que debemos afinarnos, ponernos de acuerdo para templar nuestras ilusiones, nuestra fe, esperanza y nuestro amor.
¿Nos damos cuenta que nosotros también somos llamados a ser apoyo para los demás, a ser testigos ante los demás, a dar sentido a la vida?

Acorde:  María acorde perfecto de Dios.

“Y dijo el ángel: no temas María porque has hallado gracia ante Dios... concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús” (Lc. 1, 30-35)

Si ahora un compañero o compañera nuestra tocara, suavemente en el silencio, un acorde perfecto en su guitarra llegaría a cautivarnos y tendría eco en nuestro pequeño ser de artistas que todos llevamos dentro... estaríamos serenos, en equilibrio... Y es que el acorde perfecto de guitarra da paz, equilibrio, armonía.
María nació con vocación de acorde perfecto. Ella es el acorde que Dios compuso en la guitarra de su creación. Ahora ese acorde sigue resonando sereno, lleno de paz en el corazón de la juventud generosa y limpia.
Como María nosotros también estamos llamados a hacer sonar en nuestra vida y con nuestra vida ese acorde perfecto. Acaso cada uno en solitario nunca llegue a componerlo pero entre todos es posible.



miércoles, 25 de abril de 2018

Padre, al amanecer este nuevo día, haz que seamos fieles a tus enseñanzas y líbranos del error y del pecado en este día.
Concédenos la gracia de caminar en tu luz, y ver tu luz en todas las personas que encontremos en nuestro camino.
PADRENUESTRO.
QUÉ ES CUARESMA:
Se conoce como Cuaresma al período del tiempo litúrgico, los cuarenta días anteriores a la celebración principal del cristianismo: la Resurrección de Jesucristo, que se celebra el Domingo de Pascua. La Cuaresma es una palabra de origen latín “quadragésima”, que significa “cuadragésimo día” (antes de la Pascua). La Cuaresma es practicada desde el siglo IV y  comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo, cuando los católicos, los católicos ortodoxos, los anglicanos y algunas iglesias evangélicas se preparan para la Pascua.
                      ORACIÓN
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
(Soneto atribuido a San Francisco Javier)
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20,17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
LA DOBLE MEDIDA
Señor, disculpa mis flaquezas,
mis caídas y silencios.
Dame otra oportunidad.
Olvida mis negaciones,
mi tibieza, mis eternas contradicciones.
Ábreme otra vez la puerta,
acógeme en tu casa y en tu abrazo.
Tú, que sabes cómo soy.

Perdona tú, hijo,
a quien te hirió con sus flaquezas, sus caídas y silencios…
a quien no estuvo a la altura, a quien no supo quererte bien…

Pero ¿por qué?
¿para que me vuelva a herir,
me falle de nuevo, o me deje en la estacada?
¿Cómo olvidar la decepción, las medianías,
las perpetuas frustraciones?
¿Por qué mantener la puerta abierta,
mi casa dispuesta y el brazo tendido?

He ahí el dilema, constante y humano.
La doble medida. La piedad suplicada para uno mismo
y negada al otro. El amor acogido con gratitud,
pero entregado con cuentagotas.
La claridad ante la necesidad propia,
que se vuelve ceguera ante lo ajeno.
Aprended de mí, que soy Dios de misericordia.

miércoles, 11 de abril de 2018


Con frecuencia, al acabar el día, sientes que te pesa el ruido, el ajetreo de la jornada vivida intensamente, el cansancio... y, en muchas ocasiones, el vacío interior. Es el momento de entrar en lo profundo de ti mismo y dar sentido al día que has vivido. Cinco minutos nada más, vividos en el corazón de la noche, en silencio y el sosiego. Cualquier plegaria hecha en el medio de la noche se convierte en potente foco capaz de iluminar tanto despiste como experimentamos durante el día. Es el momento de abandonarse confiadamente en las manos del Padre, pasar la página del que hemos vivido y sentir que todo nuestro ser descansa en Dios, orar en estos momentos nos proporcionara el descanso que nos permitirá afrontar el nuevo día

Palabra de Dios (Lc 6,12; Lc 5,15)
“Por aquellos días fue Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Su fama se extendió mucho, y mucha gente acudía para oírlo y para que les curase las enfermedades. Pero él se retiraba a los lugares solitarios para orar”.


Un día, los primeros compañeros le rogaron a san Francisco que les enseñase a orar, pues, caminando en simplicidad de espíritu, no conocían todavía el oficio eclesiástico. Y él les respondió con las palabras de Jesús: «Cuando oréis, decid: "Padre nuestro..."» (cf. ParPN), y les enseñó también la oración: «Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo» (Test 5; 1 Cel 45).
Esta respuesta, es una prueba más de que san Francisco tiene siempre en su mente que lo mejor es repetir cuanto ha dicho o ha hecho Cristo.
No obstante, si san Francisco fue hombre de oración, fue, si posible, aún más perfecto como maestro, porque comprendió que enseñar a orar no significa propiamente enseñar las palabras de un coloquio que no puede ser siempre el mismo, sino que, por el contrario, consiste en enseñar cómo ponerse de forma digna en presencia de Aquel que invita al diálogo, de tal suerte que Dios mismo se sienta a su vez como invitado a no dejar en alto el coloquio en ningún momento.
Los mismos que le pidieron: «Enséñanos a orar», sabían de sobra que el Santo que se retiraba con frecuencia a orar: «Deseando que Dios le mostrase cómo habían de proceder en su vida él y los suyos, se retiró a un lugar de oración, según lo hacía muchísimas veces. Como permaneciese allí largo tiempo con temor y temblor ante el Señor de toda la tierra, reflexionando con amargura de alma sobre los años malgastados y repitiendo muchas veces aquellas palabras: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador -que son las palabras del publicano-, comenzó a derramarse poco a poco en lo íntimo de su corazón una indecible alegría e inmensa dulcedumbre» (1 Cel 26). Y de pronto, veían cómo se dibujaba sobre su rostro la respuesta de Dios.

Oración de un joven de 18 años
¿Mi oración? Es algo muy simple y al mismo tiempo muy complejo. Es hablar con Dios, darle gracias, pedirle, estar con Él, alabarle, recordarle durante todo el día. En la oración, como en la vida, se pasan temporadas de todo: gustos sensibles, sequedad, cansancio, alegría, esperanza... La oración es una vivencia del Espíritu y, como todo lo que es del Espíritu, resulta difícil concretar y a veces también de experimentar. La oración para mí es cavar en un terreno seco en el que, de vez en cuando, encuentras un manantial de agua fresca. Ese encuentro te alegra tanto, te dan tanta fuerza, que sigues de nuevo cavando y cavando aunque tardes en volver a encontrar agua.
¿Dificultades? ¡Muchas: cansancio, desánimo, falta de ganas de quedarte en soledad con Dios. Cuando las cosas van bien, es más fácil. Te siente “recompensado” por Dios. Pero cuando no obtienes lo que pides... ¡qué difícil es aceptar que ése es el plan de Dios para ti! ¿Gozos? ¡También muchos! Dios se te hace presente y un solo instante de su compañía hace que te sientas tan feliz como el que más.


  Oración:
Ayúdanos Señor a orar, 
Despierta, Señor, nuestros corazones, que se han dormido en las cosas y ya no tienen fuerza para amar.
  Despierta, Señor, nuestra ilusión que se ha apagado en ilusiones pobres.
  Despierte, Señor, nuestras ganas de felicidad, porque nos perdemos en
diversiones caducas.
  Despierta, Señor, nuestro corazón que se ha interesado y no sabe del amor que se entrega gratuitamente al pobre.
  Despierta, Señor, todo nuestro ser, porque hay camino que sólo se hacen con los ojos abiertos para reconocerte.

Si puedo hacer, hoy, alguna cosa, si puedo realizar algún servicio,
si puedo decir algo bien dicho, dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo arreglar un fallo humano,
si puedo dar fuerzas a mi compañero, si puedo alegrarlo con mis palabras, dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo ayudar a quien me necesite, si puedo aliviar algún dolor,
si puedo dar más alegría,
dime cómo hacerlo, Señor

Hoy, Señor, al comenzar este nuevo día te ofrezco todo lo que soy y lo que tengo.
Te ofrezco las pequeñas cosas que suelo hacer cada día: el esfuerzo que supone levantarse,
la rutina de vestirse, desayunar e ir al colegio,
la monotonía de las clases
y la satisfacción de estar con mis amigos.

Te presento el tiempo de estudio y trabajo y el descanso, la relación con mis padres y con mis compañeros

Gracias, Señor,
porque todo, aún lo más ordinario y cotidiano,
es una oportunidad que me das para vivir intensamente, poniendo amor en todo lo que hago.

Que al final del día, sienta la cercanía de tu presencia y la satisfacción de saber que en este día
he hecho lo que a ti te agrada y la necesidad de compartirlo contigo


miércoles, 7 de marzo de 2018


Señor mío, Jesucristo, creo firmemente que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero pedirte y agradecerte.

PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio.

Y AGRADECERTE con obras lo mucho que me amas: ¡ Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de mí?

Padre nuestro, que estás en el Cielo,
durante esta época de arrepentimiento,
ten misericordia de nosotros.
Con nuestra oración, nuestro ayuno y nuestras buenas obras,
transforma nuestro egoísmo en generosidad.
Abre nuestros corazones a tu Palabra,
sana nuestras heridas del pecado,
ayúdanos a hacer el bien en este mundo.
Que transformemos la oscuridad
y el dolor en vida y alegría.
.
Entrar en Cuaresma es inaugurar
un tiempo fuerte de penitencia y conversión...
aprovecha la oportunidad.
Entrar en Cuaresma es una llamada a salir de nosotros,
de nuestras casas, de nuestros prejuicios,
de nuestros intereses, gustos y comodidades...
sal de ti y ves hacia el otro.
Entrar en Cuaresma es afrontar la realidad personal
y dejarse juzgar por la Palabra de Dios...
descúbrete, acéptate, conviértete.
Entrar en Cuaresma es dejar poner nuestro corazón
en la sintonía del corazón de Dios...
practica la com-pasión que hace hermanos.
Entrar en Cuaresma es vaciar nuestras manos,
saber renunciar a nuestras seguridades,
a aquello que nos esclaviza...
libérate para poder abrazar.
Entrar en Cuaresma
es saber caminar con otros creyentes
que buscan a Dios
siguiendo a Jesús en Espíritu y en Verdad...
¡Buen camino!

Jesús. Un año más me invitas a recorrer el camino hacia la Pascua.
Soy consciente de que, tal vez, me encuentres con las mismas dudas e inquietudes que el año pasado.
Jesús. Perdóname, porque muchas veces pretendo orar y siempre encuentro mil excusas.
Sin embargo, tú, Jesús, siempre estás allí, a mi lado;
sales a mi encuentro cuando estoy decaído
y por eso, quiero recuperar las ganas de estar junto a ti.
Jesús. Cuando caminas cansado y agotado hacia el gólgota, me haces ver que la vida es maravillosa,
porque igual que tú, cuando uno se ofrece para llevar la felicidad a los demás,
a los despreciados,
a los que nadie quiere,
a los enfermos;
se da cuenta que a tu lado la vida tiene otro sentido.
Por eso, Jesús, ayúdame:
-para que tu palabra no sobre en mi mochila;
-para que pueda conocerte mejor;
-para que si hago ayuno lo haga sin ruido;
-para que mi caridad florezca con sencillez;
-que mi oración brote como un rayo de sol entre las nubes,
y sobre todo, que nunca deje de buscarte.
Jesús. Ayúdame también, para que este tiempo de cuaresma,
sea un oasis de meditación y de paz;
de pensar en las veces que me he olvidado de ti mientras tú
sufrías y morías por cada uno de nosotros.
Nada más ni nada menos, que por amor.
Jesús. Ya sé que quieres que te mire a los ojos y así pueda
descubrir que merece la alegría seguirte.
Por todo eso, Jesús, ayúdame…

Hay cruces casi «inevitables»...
ciertas edades,
ciertos climas,
ciertos trabajos,
ciertos caracteres,
ciertas convivencias,
ciertas palabras,
ciertos silencios,
ciertos momentos,
ciertos...
Y uno debe asumirlas.

11.- ORACIÓN
Señor, sé que no puedo hacer nada
para añadir o quitar un solo segundo a mi vida;
sé que hay borrascas y anticiclones
aunque yo prefiera siempre justo lo contrario;
sé que podría tener un trabajo mejor
pero tengo el trabajo que tengo;
sé que el carácter de algunas personas a veces me supera;
sé que hay convivencias que no entiendo;
sé que hay palabras que borraría para siempre del diccionario;
sé que hay silencios que duelen
y momentos por los que me gustaría no tener que pasar nunca...
Sé, Señor, que hay muchas cosas en mi vida
que son inevitables y que debo asumirlas;
¡tantos desiertos por los que debo pasar
para crecer en fidelidad a tu Evangelio!
Dame la fuerza necesaria
para hacer de la experiencia del DESIERTO
una oportunidad para conocerme más a mi mismo
y adherirme más a ti;
dame la fuerza necesaria
para abrazar las cruces casi “inevitables”,
asumirlas y crecer con ellas. Amén

12. EN TU DESIERTO, SEÑOR
Vivo, Señor, en mi desierto de angustias y miserias.
Vivo, Señor, en mi desierto de infidelidades.
Vivo, Señor, en mi desierto de penas e historias que me atan.
Vivo, Señor, en un desierto en el que me cuesta trabajo escuchar tu voz.
Libérame y escucha mi voz que te llama.
Libérame y sácame de mi Egipto.
Libérame y abre mis ojos para buscarte.
Libérame y tiéndeme tu mano fuerte.
Libérame y condúceme a tu desierto, Señor.
En tu desierto, Señor, quiero vivir de otra cosa que no es pan.
En tu desierto, Señor, quiero ser fiel a tu Palabra.
En tu desierto, Señor, quiero caminar dándote la mano.
En tu desierto, Señor, quiero dar frutos y
hacer que de mí manen amor y misericordia.
En tu desierto, Señor, sé que encontraré tu Vida,
sé que encontraré mi vida.
Entraré en tu desierto, Señor.
Me despojaré de todo lo que me oprime.
Dejaré que me hables y me seduzcas.
Porque quiero hacerme fuerte en ti.
Porque quiero en tu desierto, Señor,
tener las manos disponibles
para abrazar tu Cruz.

13. PARA ESTAR CONTIGO

Para estar contigo
me libero de mi alforja (mis preocupaciones);
me quito las gafas (mis visiones);
olvido mi agenda (mis negocios);
guardo la pluma en el bolsillo (mis planes);
arrincono el reloj (mi horario);
me despojo de mi ropa (mis ambiciones);
me desprendo de mis joyas (mis vanidades);
renuncio a mi anillo (mis compromisos);
me quito los zapatos (mis ansias de huida);
dejo, también, mis llaves (mi seguridad)
para estar sólo contigo,
el único verdadero Dios.

Y, después de estar contigo...
Tomo las llaves, para poder abrir tus puertas.
Me calzo los zapatos, para andar por tus caminos.
Me coloco el anillo, para comprometerme contigo.
Me adorno con las joyas, para asistir a tu fiesta.
Me visto la ropa, para salir a tu amplio mundo.
Recupero mi reloj, para vivir al compás de tu tiempo.
Cojo mi pluma, para escribir tus pensamientos.
Recobro la agenda, para no olvidar tus citas conmigo,
mis citas contigo, a lo que soy muy propenso.
Me pongo las gafas, para poder ver el mundo a tu modo.
Y cargo con mi alforja, para llevar y sembrar tus promesas.

14.- EN UNA NUBE, SEÑOR

Estoy aquí, Señor, cerca de ti, pero no te veo.
Estoy aquí, Señor, a tu lado, pero no te pienso.
Estoy aquí, Señor, casi tocándote, pero no te siento.
Estoy aquí, en una nube, Señor.
Y es que me recorre un escalofrío;
es que estoy lleno de incertidumbre;
es que me asusto y no sé que hacer;
porque no sé dónde estás, no sé cómo encontrarte,
porque no sé quién eres ni de qué modo buscarte.
Quizá no te escuche,
Quizá no descifre tus señales;
Quizá me parezca todo tan difícil…
Quizá no quiera verte, pensarte ni sentirte…
Quizá esté a gusto aquí, en una nube, Señor.
En la nube, Señor, dame claridad para caminar firme en ti
y reconocer tus signos.
En la nube, Señor, dame valor para afrontar lo que cada día
pones en mi paso.
En la nube, Señor, dame entrega para alabarte
y hacerte vida en mi vida.
En la nube, Señor, dame decisión,
para abrir mis manos a tu Cruz.

15. CARTA DE MARÍA A UN JOVEN

Querido hijo:
Dios, tu padre, me pide que te escriba unas líneas. Está preocupado porque te ve demasiado obsesionado por conseguir las cosas que te ofrece la sociedad y pasas de Él.
El mundo te dice que hay que mirar las cosas desde arriba, porque sólo el que tiene dinero, fama y poder es feliz. Sin embargo, Él quiere que te recuerde que mi Hijo, tu hermano Jesús, nació acá abajo, entre la gente sencilla, humilde y pobre, y desde abajo comenzó a construir el Reino de Dios con la única fuerza del amor.
Vuélvete hacia Dios, lo necesitas; tienes que hablarle, escucharle, sentirte cerca
de Él en la oración. Ya verás: Él no defrauda nunca. Te hará comprender que,
cuanto más te olvides de ti mismo y vivas para los demás, más feliz serás, porque
estarás más lleno de Él. Te olvidarás de las cosas que la sociedad de consumo
te ofrece y, cuando tengas que usarlas, lo harás sin rendirles el corazón,
porque tu corazón le pertenece a otro y tu tesoro está lleno de otra clase de
riquezas. Sentirás que tu vida se llena de sentido. Trabajarás por hacer un
mundo mejor hasta consumir tus fuerzas. Y al final, cuando veas que la
labor te sobrepasa, entenderás que estás trabajando en la obra de Dios,
y que tú sólo eres un obrero en ella, incapaz de entenderla del todo
y de terminarla por completo, pero seguro de que algún día se
acabará gracias al esfuerzo de otra mucha gente, que como tú,
decidió hacer caso a Dios y hacer lo que Él les pedía.
El camino es difícil, pero no es imposible. Te lo digo yo,
que lo seguí la primera. Me dirás yo lo tuve fácil por ser
la Madre de Jesús. No es cierto: yo también tuve que
buscar constantemente la voluntad de Dios. Desde
que le dije que sí, anduve en búsqueda y en
inquietud constantes. A mí también me costó
aprender a ver las cosas desde Dios. Me costó
reconocer a su Hijo en el pesebre y, sobre
todo, en la cruz. Hasta que comprendí
que el arma de Dios es el amor y que no
hay mayor amor que dar la vida por los
demás.
Hijo, hazme caso. Verás cómo así es
como realmente se es feliz. Un beso.
María, tu madre.


miércoles, 28 de febrero de 2018


Resultado de imagen de cuaresmaPadre, al amanecer este nuevo día, haz que seamos fieles a tus enseñanzas y líbranos del error y del pecado en este día.
Concédenos la gracia de caminar en tu luz, y ver tu luz en todas las personas que encontremos en nuestro camino.
PADRENUESTRO.
QUÉ ES CUARESMA:
Se conoce como Cuaresma al período del tiempo litúrgico, los cuarenta días anteriores a la celebración principal del cristianismo: la Resurrección de Jesucristo, que se celebra el Domingo de Pascua. La Cuaresma es una palabra de origen latín “quadragésima”, que significa “cuadragésimo día” (antes de la Pascua). La Cuaresma es practicada desde el siglo IV y  comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo, cuando los católicos, los católicos ortodoxos, los anglicanos y algunas iglesias evangélicas se preparan para la Pascua.
                      ORACIÓN
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
(Soneto atribuido a San Francisco Javier)
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20,17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
LA DOBLE MEDIDA
Señor, disculpa mis flaquezas,
mis caídas y silencios.
Dame otra oportunidad.
Olvida mis negaciones,
mi tibieza, mis eternas contradicciones.
Ábreme otra vez la puerta,
acógeme en tu casa y en tu abrazo.
Tú, que sabes cómo soy.

Perdona tú, hijo,
a quien te hirió con sus flaquezas, sus caídas y silencios…
a quien no estuvo a la altura, a quien no supo quererte bien…

Pero ¿por qué?
¿para que me vuelva a herir,
me falle de nuevo, o me deje en la estacada?
¿Cómo olvidar la decepción, las medianías,
las perpetuas frustraciones?
¿Por qué mantener la puerta abierta,
mi casa dispuesta y el brazo tendido?

He ahí el dilema, constante y humano.
La doble medida. La piedad suplicada para uno mismo
y negada al otro. El amor acogido con gratitud,
pero entregado con cuentagotas.
La claridad ante la necesidad propia,
que se vuelve ceguera ante lo ajeno.
Aprended de mí, que soy Dios de misericordia.


miércoles, 21 de febrero de 2018


La Cuaresma es presentada como un tiempo de gracia (tiempo de misericordia), que Dios nos ofrece para conseguir la purificación interior del espíritu. Vernos libres del pecado, de nuestros vicios y esclavitudes, reordenando adecuadamente nuestras potencias y pasiones, aprendiendo a usar los bienes materiales como medios y no como fines, comprendiendo su naturaleza perecedera y por tanto no apegándonos a ellos desordenadamente. Este es el sentido de la penitencia cuaresmal: cambio de mentalidad, despojarse del hombre viejo para revestirse del hombre nuevo.
Que en la semana de este primer domingo de Cuaresma, podamos reflexionar teniendo en cuenta a las personas que nos rodean: familiares, compañeros de trabajo, de estudios, vecinas, vecinos, etc., si alguno de ellos o ellas están atravesando situaciones de dolor, pérdida o duelo, y si hemos sido indiferentes o no a ese dolor.

Señor y Padre nuestro, queremos confesarte que no siempre actuamos como sabemos que deberíamos hacerlo. Te pedimos que nos ayudes a cambiar para que el dolor no nos sea indiferente. Danos la fuerza para hacerlo y la fe para creer en tu Evangelio.

Dios y Señor nuestro, acudimos a ti, pidiéndote que nos conviertas a ti, de todo corazón. Haznos pacientes con los que yerran el camino; haznos delicados con los que nadie respeta; haznos sencillos con los que son maltratados; haznos humildes con los que no tienen fuerzas

Señor, enséñanos a orar, pues nos cansamos enseguida de estar contigo; sin embargo, sabemos que al orar somos más entrega, tenemos más fuerzas, amamos más todos. Haz, Señor, que seamos orantes a corazón abierto, a pie descalzo, con entrega incondicional.

Hoy, Señor, quiero convertirme. Sé que con mis fuerzas no puedo, pero lo quiero, deseo ardientemente cambiar de rumbo. Ir por el camino del amor y el compromiso, en favor siempre de los desheredados de este mundo.

Sabemos, Señor, que tú caminas a nuestro lado y eres cercano cuando la luz se apaga. Rezamos por todos y cada uno de los hombres de nuestro planeta. Haz una tierra nueva llena de amor y paz donde tú seas siempre encontrado en los caminos. Te buscamos Señor, te llamamos siempre, acude en nuestra pobreza

Sabemos, Señor, que nuestra civilización está herida de muerte, porque se potencian muchas cosas que van contra la vida. No nos dejes solos y tristemente desanimados. Ayúdanos a ser constructores de vida, de una nueva civilización desde el amor a la vida en la nueva ley.

Nos dijiste, Señor, que amásemos todos, a los que nos aborrecen. Tu amor es exigencia total, es un amor que hace bien; amas a fondo perdido todos los enemigos. Gracias por tu ejemplo, por tu amor sin fingimiento, porque eres bueno nos quieres llenar de tu bondad.


miércoles, 7 de febrero de 2018

La oración no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana.


Resultado de imagen de velaLa oración entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción. (MAHATMA GANDHI).
Santa María, Tú que enseñaste a Jesús a rezar, ayúdanos a comprender el valor de la oración para poder encontrar al Señor en nuestras vidas y descubrir qué es lo que quiere para cada uno de nosotros.
PADRENUESTRO
PADRE NUESTRO que en ti creemos, confiamos, pensamos y adoramos.
QUE ESTÁS EN EL CIELO y en el último rincón de nuestra vida,
ayudando y enseñando a los demás, admirando lo que hacemos día tras día, apoyándonos en todo momento.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE por todo hombre, sea rico o pobre, para que sepamos valorar y cumplir tu palabra.
VENGA A NOSOTROS TU REINO que está aquí, entre nosotros, un reino soñado lleno de felicidad y amor, que debemos ir haciendo realidad día a día.
HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, TAMBIÉN EN LA TIERRA para que la tierra sea paz y bien, para que el amor esté siempre presente en nosotros.
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA DÁNOSLE HOY, a todos por igual, ricos y pobres, sin diferencias.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS, perdónanos porque somos egoístas, porque nos dejamos llevar por las malas influencias y por alejarnos de ti aunque interiormente no queramos; por toda tu bondad, que te caracteriza, perdónanos.
ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES, aunque sea a regañadientes, haz Señor que lo hagamos de corazón y que así lleguemos a ser como tú quieres.
Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN del egoísmo, de los celos, la soberbia, la gula, la locura, el pasotismo y la incultura.
MÁS LÍBRANOS DEL MAL que hemos pasado, que hemos sufrido, contra el cual hemos luchado, que recibiremos y haremos en un futuro próximo, hasta llegar a la Gloria.
AMÉN. Aquél que nos hace cómplices, hermanos, amigos, en el día a día, en el cansancio, en la alegría, en la tristeza y en la esperanza.
Amén para que siempre sea tu Palabra nuestra última palabra.

Lectura bíblica: Mc 12,28b-34
Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”. Jesús respondió: “El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos”. El escriba le dijo: “Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”. Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Breve meditación personal.
Haz silencio en tu interior y pregúntate:
1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Él?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

LA VIDA ES

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es felicidad, siéntela.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, acéptalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, participa en él.
La vida es valiosa, saboréala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, disfrútalo.
La vida es misterio, desentráñalo
La vida es una promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es una canción, cántala.
La vida es lucha, acéptala.
La vida es tragedia, arróstrala.
La vida es aventura, atrévete.
La vida es vida, consérvala.
La vida es suerte búscala.
La vida es demasiado preciosa, no la destruyas”.
Santa Teresa de Calcuta
QUE TU LUZ ALUMBRE A    LOS DE LA CASA
Hoy os propongo escuchar con atención un breve texto del evangelio.
Jesús decía a sus discípulos:
“¿Acaso se trae una lámpara para taparla con una vasija de barro o ponerla debajo de la cama? ¿No es para ponerla encima de una mesa o de un candelero y que alumbre a toda la casa”.
Como dice Jesús… nadie enciende una vela para esconderla, sino para que dé luz. Ciertamente que parece evidente esto que hemos escuchado. Pues mirad.
Todos nosotros podemos ser luz para todos los que nos rodean, pero en lugar de “ABRIRNOS” y dar nuestra luz, nos escondemos y no dejamos que la luz que llevamos dentro salga para alumbrar a los demás.
Quizá por miedo a SER AUTÉNTICOS, a ser gente que se preocupa por los demás, por miedo a ser compañeros atentos, cercanos a todos, o por miedo a “ser diferente”, escondemos esa luz que llevamos dentro y que puede hacer tanto bien a los demás.
Nadie se compra un móvil para no usarlo; nadie compra una lavadora para luego lavar a mano, nadie compra un coche para dejarlo en el garaje... Por eso, acércate a los demás, comparte tus cualidades con los que te rodean, sonríe, bromea, haz que la gente sea más feliz y consigue así que tu vida sea luz para los que te conocen, y no oscuridad.
               


miércoles, 31 de enero de 2018


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¿OJO POR OJO, O PERDONAR?
Jesús nos trae hoy una Buena Noticia.
Quizá creamos que sabemos mucho sobre él, que hemos oído muchas veces hechos de su vida, pero su palabra puede sonar de forma distinta cada día y nos puede dar luz en nuestros problemas.
En ocasiones, nos enfadamos con los demás o incluso podemos llegar a insultar a aquel que no nos cae bien. Ante esto Jesús nos dice unas palabras:

“Habéis oído que antes se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente.’ Pero yo os digo: No resistáis a quien os haga algún daño. Al contrario, si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.  Al que te pida algo, dáselo; y no le vuelvas la espalda a quien te pida prestado.”
“También habéis oído que antes se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, pues él hace que el sol salga sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos e injustos. Porque si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué recompensa tendréis? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?”

Jesús nos ha dejado este mensaje para que lo tengamos en cuenta en nuestra relación con los demás. Su consejo para que seamos felices es que no peguemos, que la violencia no lleva a ningún sitio. Dar y ayudar a todo el que nos pide algo, aunque no nos caiga bien o no le conozcamos. En definitiva, saludar, querer, compartir con todos, pero empezando con los que tenemos al lado: con nuestros compañeros de clase. Que Dios nos ayude a decir sí siempre que alguien nos necesite.

Esta semana en nuestro colegio estamos celebrando el DENIP, por qué no celebrar también la
SEMANA DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA ESCOLAR

Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz si no viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad. (Juan Pablo II)

Señor Jesús, tú que guías sabiamente
la historia de tu Iglesia y de las naciones,
escucha ahora nuestra súplica.

Nuestros idiomas se confunden
como antaño en la torre de Babel.
Somos hijos de un mismo Padre
que tú nos revelaste
y no sabemos ser hermanos,
y el odio siembra más miedo y más muerte.

Danos la paz que promete tu Evangelio,
aquella que el mundo no puede dar.

Enséñanos a construirla como fruto
de la Verdad y de la Justicia.

Escucha la imploración de María Madre
y envíanos tu Espíritu Santo,
para reconciliar en una gran familia
a los corazones y los pueblos.

Venga a nosotros el Reino del Amor,
y confírmanos en la certeza
de que tú estás con nosotros
hasta el fin de los tiempos.
 Amén.
CAMBIAR EL MUNDO
Cuando era más joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. 
Según fui haciéndome mayor, pensé que no había modo de cambiarlo, así que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar solo mi país, pero con el tiempo me pareció también imposible.
Cuando llegué a la vejez, me conformé con intentar cambiar a mi familia, a los más cercanos a mí. Pero tampoco conseguí casi nada.
Ahora, en mi lecho de muerte, de repente he comprendido una cosa: si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo, tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría cambiado, y con su inspiración y aliento quizá habría sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe- tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo. (Encontrada en la lápida de un obispo anglicano en la Abadía de Westminster).


Señor, vivimos en un mundo sin paz.
Haz de nosotros personas pacíficas y pacificadoras,
para hacer un mundo mejor.

Señor, que en nuestra clase, en nuestro colegio,
en nuestras familias…
seamos constructores de paz.

El Papa Francisco llama a las nuevas generaciones a no dejarse arrastrar por ideologías y a no bajar la guardia contra el antisemitismo y el racismo. Llama a los jóvenes “para que no se dejen arrastrar por ideologías, para que no justifiquen jamás el mal que encontramos, para que no bajen la guardia contra el antisemitismo y contra el racismo, vengan de donde venga”.
BIENAVENTURANZAS PARA LA CONVIVENCIA
Bienaventurados los que a nadie consideran extranjero en este mundo.
Bienaventurados los que a nadie discriminan ni por la raza ni por su credo religioso, ni por el sexo, ni por el nivel social, económico o intelectual.
Bienaventurados los que acogen con los brazos abiertos y llenos de calor humano a las personas que tienen que huir de las guerras, el hambre y la miseria.
Bienaventurados los que comprenden y aceptan al otro frente a la tentación de creerse mejores.
Bienaventurados los que promueven el espíritu de comunidad frente al individualismo.
Bienaventurados los que en un mundo insolidario colaboran  para implantar  la justicia y la solidaridad.
Bienaventurados los que más allá del desconocimiento de lenguas y culturas aprenden a comunicarse mediante el lenguaje universal del amor.
Bienaventurados, inmensamente felices seréis, vosotros y vosotras, cuando abráis vuestro corazón a los demás y acojáis a todos como a hermanos.

ORACIÓN FINAL


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

miércoles, 24 de enero de 2018


En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla.
Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: «Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que, por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen."»
Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

NO SEAS FOTOCOPIA
No imites a nadie, ni siquiera a Jesús. Jesús no era copia de nadie. Para ser como Jesús, has de ser tú mismo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.
La culpabilidad y la crítica no existen más que en la mente de la cultura. Las personas que menos se preocupan de la vida de ahora, de vivir el presente, son las que más se preocupan por lo venidero. Preocúpate por estar despierto, vive ahora y no te importará el futuro.
Resultado de imagen de fotocopiadoraCuando tu mentalidad cambia, todo cambia para ti, a tu alrededor. Lo que antes te preocupaba tanto, ahora te importa un bledo y, en cambio, vas descubriendo cosas maravillosas que antes te pasaban inadvertidas.
Lo que más les preocupa a las personas programadas es tener razón. Tienen miedo a perder sus ideas, en las que se apoyan, porque les dan pavor el riesgo, el cambio, la novedad, y se agarran a sus viejas ideas porque están fosilizadas.
Nuestra vida se convierte en un lío porque tomamos por realidad lo que no son más que programaciones que no nos sirven de nada y nos agarramos a ellas porque no sabemos descubrir otra cosa. En el fondo, tenemos una enorme inseguridad y, para sentirnos mejor, vamos a consultar a los que creemos que saben más que nosotros, creyendo que ellos nos van a solucionar los problemas. Pero los problemas, que sólo existen en nuestra imaginación, solo despertando los solucionaremos.

¿De quién eres fotocopia?
¿En quién te miras?
¿Cuáles son aquellas personas en las que crees que uno debe fijarse?

SEMANA DE LA PAZ
Hoy comenzamos en nuestro colegio la Semana de la Paz. Que aprovechemos estos días para descubrir y valorar más la importancia de vivir y estar en paz con los demás.
“Nunca, invocando el nombre de Dios se puede llegar a justificar el mal y la violencia”. (BENEDICTO XVI)
La  Semana de la Paz es un tiempo del año en el cual queremos pensar y darnos cuenta de la importancia de educarnos para ser personas de paz.
Tenemos que convencernos que nuestros problemas no se resuelven a golpes.
Tenemos que desear fuertemente el utilizar todos los medios razonables y nunca recurrir a la violencia.
En el mundo hay mucha gente violenta y a nosotros a veces también nos vienen las ganas de serlo.
Por eso le pedimos a Dios su ayuda y su fuerza para crecer y educarnos como gente de buen corazón que quiere el amor y la paz.
Señor haz de mí un instrumento de tu paz:
Donde  haya odio, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
Donde huya duda, que yo lleve la fe.
Donde haya error, que yo lleve la Verdad.
Donde haya desesperación, que yo lleve la esperanza.
Donde haya tristeza, que yo lleve la alegría.
Donde haya tinieblas, que yo lleve la luz.
Señor, haz que no busquemos, tanto ser comprendidos, sino comprender; ser amados, sino amar.
Porque es dando, como se recibe.
Es perdonando, como uno es perdonado.
Es muriendo, como se resucita a la Vida Eterna.

ALBERT EISNSTEIN
“Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz”.
Ojalá llegue un día en que todos los ejércitos del mundo no hagan falta, porque los países no quieren ya arreglar sus problemas luchando con armas
Ojalá llegue el día en que nadie se atreva ya a quitar la vida a otro ser humano.
                Ojalá entendiésemos de una vez que es mucho más barato... ¡pero mucho más barato! evitar una guerra que pagar sus muertes y sus destrozos.
Padre Dios, nosotras deseamos sembrar el mundo de paz.
Y, para conseguirlo, sabemos que tenemos que educarnos plantándola en cada corazón.
Enséñanos que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Don de haya odio, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
A veces nos preguntamos, por qué se fabrican armas.
A veces también nos decimos por qué hay gente que. cultiva en su corazón el odio y no el amor.
Por eso le pedimos a Dios:
Donde haya odio, Señor, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.

ORACIÓN
Señor, enséñanos a ser generosos
haz que no busquemos tanto
ser comprendidos, sino comprender;
ser consulados, si no consolar;
ser amados, sino amar.