miércoles, 8 de febrero de 2017


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UN AMIGO ES UN TESORO
Buenos días a todos, paz y bien hermanos. Hoy, con motivo del valor del valor franciscano de la fraternidad que tratamos durante todo este curso vamos a orar por los amigos, ya que a un amigo se le debe tratar como a un hermano.
« Un amigo fiel es poderoso protector; el que le encuentra halla un tesoro» así lo dice el libro del Eclesiástico y ¡cuánta verdad se oculta tras esta frase! La amistad es uno de los valores más importantes que pueden tener las personas, porque engloba otros muchos como el amor fraterno. Hemos de procurar tener amigos, pero también hemos de molestarnos en convertirnos en un amigo para los otros.
El amor por los hermanos es una señal distintiva del cristiano. Resuenan las palabras de San Juan: «Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve» (1Jn 4,20).
Lo lleva también a superar las dificultades propias de las relaciones humanas y a trabajar seriamente por crecer en amistad y reconciliación con sus hermanos. El horizonte lo señaló el mismo Jesús: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15,12-15).
El horizonte que nos plantea el Señor Jesús hará que vivamos lo que decía, con gran sabiduría, el Eclesiástico: «Un amigo fiel es poderoso protector; el que le encuentra halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precio es incalculable. Un amigo fiel es remedio saludable; los que temen al Señor lo encontrarán. El que teme al Señor es fiel a la amistad, y como fiel es él, así lo será su amigo. » (Eclo 6,14-17).
Nuestra amistad es uno de los valores más importantes que tenemos, por ello hemos de procurar tener amigos, pero también hemos de exigirnos llegar a ser un amigo para los otros. Nuestra amistad no puede ser egoísta, si queremos que sea duradera. Y ¿quién es el loco que, teniendo un tesoro, lo descuida y lo pierde? Jesús es el amigo del que sabemos que nunca nos fallará.
Por ello le pedimos con esta oración:
Quiero ser buen amigo, Jesús,
Enséñame a buscar
El bien de mis amigos
Antes que el mío propio,
Enséñame a compartir
Y buscar siempre lo mejor para todos.
Que no me pelee,
No me enfade con mis amigos.
Que acepte con humildad
Sus consejos y sus palabras.
Que siempre tenga una sonrisa
Y las manos abiertas.
Que sepa perdonar
Y pedir perdón.
Ayúdame a ser una buena compañía
Y a tener esperanza.
Quiero ser tan buen amigo
Como tú lo eres conmigo.
Marina Centenera y Carmen Rodríguez
 1º de Bachillerato