miércoles, 19 de abril de 2017

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¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
Bienvenidos al colegio de nuevo. Mientras hemos estado de vacaciones hemos celebrado el mayor acontecimiento universal: “Jesús ha Resucitado”.
En estas fechas nos solemos felicitar diciendo: ¡Feliz Pascua!, lo mismo que en Navidad, pues para nosotros es una gran noticia que el Padre haya hecho el gran milagro de resucitar a su Hijo. Fue un hecho extraordinario que ni los mismos apóstoles esperaban. Así nos lo recuerda San Juan:
“El primer día de la semana María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo: “¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!”
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó. Y es que todavía no habían entendido lo que dice la Escritura, que él tenía que resucitar”.
REFLEXIÓN: A nosotros en un principio como le ocurrió a María, a Pedro o a Juan nos cuesta comprender… hasta que somos conscientes de que vivimos un tiempo especial.
DOS HERMANOS
Pascua de Resurrección nos habla de amor total, de entrega, de hacer realidad el mandamiento de Jesús: “Amaos unos a otros como Yo os he amado”.
La historia cuenta que había dos hermanos que se querían con toda el alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero. Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha a medias.
Una noche el soltero soñó: ¡No es justo! Mi hermano tiene mujer e hijos y recibe la misma proporción de cosecha que yo que estoy solo. Iré por las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que él se dé cuenta.
A su vez, el hermano casado soñó también una noche: ¡No es justo! Yo tengo mujer e hijos y mi futuro estará con ellos asegurado. A mi hermano, que está solo, ¿quién lo ayudará? Iré por las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que se de cuenta.
Así lo hicieron ambos hermanos. Y ¡oh, sorpresa!, ambos se encontraron en el camino, una misma noche, portando sacos uno para el otro. Se miraron, comprendieron lo que pasaba y se abrazaron con un abrazo de hermano, aún más fuerte, y para siempre.
REFLEXIÓN
A veces, es necesario hacer un alto en nuestra vida y valorar las bendiciones que tenemos al contar con un hermano. Es esencial, como cristianos, amarnos como tales. No podemos dar testimonio de Vida, si no amamos a los que están más cerca de nosotros. El Señor nos pide caridad y entrega. Estamos celebrando la Pascua de Resurrección. Hoy es un buen día para empezar.
¿UNA VIDA NUEVA?
Continuamos en tiempo de Pascua; son los cincuenta días de celebración del gran acontecimiento de la Resurrección… Ese acontecimiento que se “sale” de la historia, pero que fundamenta toda nuestra fe cristiana. 
Quienes hemos reflexionado y, sobre todo vivido y celebrado esto, hemos comprobado que la Resurrección no es algo solamente del pasado, sino que está muy presente en la vida de la persona.  Así pues, te expongo algunos de los frutos de la Resurrección:
- Alegría. Nadie nos la podrá quitar. Disipa todas las penas y nos hace       testigos de alegría.
- Paz, que llena todo nuestro interior y se manifiesta en la manera de actuar.
-Fuerza, que nos hace ver la vida con optimismo, supera todas las              dificultades y quita todos los miedos.
- Presencia amorosa. Ya nadie debe sentirse solo. Jesús Resucitado está con         nosotros.
- Vida abundante y para siempre. Estamos llamados a la resurrección, a la              vida definitiva con Jesús.
Si estos cinco frutos los vives en tu vida de cada día, estarás celebrando una Pascua viva, porque no basta creer que Cristo resucitó, sino que te hace participar de la fuerza de su resurrección, o sea, que resucita en ti.
 REFLEXIÓN.
               - De los frutos de la resurrección que te he presentado, ¿Cuál es más        importante para ti?
               - Piensa en uno de ellos y en cómo lo puedes vivir durante esta jornada.
               - ¿Cómo se puede manifestar Cristo dentro de ti?
               - Para ser testigo de Cristo resucitado no basta decir: “Creo que Cristo ha                             resucitado”, sino “yo vivo la experiencia de Cristo resucitado”, experimentar        su vida nueva, llegar a ser hombres nuevos

La PASCUA es un tiempo de alegría, de novedad porque Cristo ha resucitado. Y no lo decimos por decir. Por increíble que parezca vemos y descubrimos a nuestro alrededor montones de motivos para soñar con un mundo mejor. ¡Feliz comienzo de clases y Feliz Pascua de Resurrección